Enseñar a bolsillo lleno
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Enseñar a bolsillo lleno

Nunca asistí a una clase tan concurrida y mucho menos a una donde los alumnos apenas pestañeaban por miedo a perderse una coma del maestro. Y es que, no todos los días se tiene la oportunidad de escuchar a Francesco Tonucci, Frato para los amigos.

Llegó sobre una ola de aplausos pero se acomodó en la mesa como quien llega a casa de un hermano. Empezó a hablar y sus palabras se llenaron de las voces de otros eruditos como Oliver Sacks o Lorenzo Milano. Sin embargo, fue Gabriel García Márquez quien se sentó junto a él “ (…) si a un niño se le pone frente a una serie de juguetes diversos, terminará por quedarse con uno que le guste más. Creo que esa preferencia no es casual, sino que revela en el niño una vocación y una aptitud que tal vez pasarían inadvertidas para sus padres despistados y sus fatigados maestros (…)”.

De esta manera, Tonucci nos invitó a vivir la aventura de buscar el juguete favorito de cada niño “ese debe ser el objetivo principal de la educación familiar y escolar”, porque sólo de esa manera el pequeño es y será feliz.
Para encontrarlo tenemos que ser capaces de entender qué significa ser maestro y qué es educar.

Se aseguró de que estábamos bien despiertos con una aseveración que abrió los ojos de todos los asistentes “no podemos tolerar que los niños se aburran en la escuela. Esta debe ser interesante.” Explicó que la motivación ya no se encuentra en la información. Los datos han dejado de ser relevantes.frato 1

Hay que llegar al conocimiento por medio de la experiencia. “El juego es una competencia tan importante como el estudio” pues a través de él, los niños viven situaciones que llevarán al aula. “Los alumnos deben llegar a clase con los bolsillos llenos de objetos y vaciarlos en una mesa conjunta”. Estos son los materiales que necesitamos para enseñar y aprender pues de lo contrario “volveríamos a las programaciones y a los libros de texto”.

Nos recordó que, tal y como dice Loris Malaguzzi, el niño está hecho de 100. Por lo que, la escuela no puede mostrar sólo 3 ó 4 maneras de comunicarse. La lengua, las matemáticas o la plástica son sólo unas gotas en el océano de posibilidades que los pequeños tienen. “Tenemos que ofrecerles un abanico de lenguajes con el mismo valor para que todos los niños encuentren la forma de expresarse”, ya que de no ser así “aquellos que no tenga dichas capacidades se quedarán fuera del sistema”. Y eso no nos lo podemos permitir “cada alumno que perdemos se lo regalamos a la antisociedad”.

“¿Cómo hacemos esto?” Se preguntó. “En nuestros países se han cambiado leyes, competencias…Todo excepto la escuela, que es la misma desde hace 70 años”.
Nos miró en silencio y aseguró “hay que ofrecer a cada niño un buen maestro”.

Para ello es importante dotar al docente de una formación de calidad que ante todo sea coherente con la metodología que se desea aplicar. “No podemos esperar que el educador ofrezca una educación participativa, si no se ha formado de esta manera”. Pero para Frato esto no es el único elemento a considerar “hay que tener una capacidad especial”, una inclinación vocacional hacia la infancia.

Para explicar dicha habilidad hace suyas las palabras de Lorenzo Milani:frato 2

“Con frecuencia me preguntan los amigos cómo hago para llevar la escuela y cómo hago para tenerla llena. Insisten en que escriba un método, que les precise los programas, las materias, la técnica didáctica. Se equivocan de pregunta. No deberían preocuparse de cómo hay que hacer para dar escuela, sino de cómo hay que ser…¡No se puede explicar en dos palabras!…Hay que tener las ideas claras respecto a los problemas sociales y políticos. No hay que ser interclasista, sino que es preciso tomar partido. Hay que arder del ansia de elevar al pobre a un nivel superior. No digo ya a un nivel igual al del la actual clase dirigente. Sino superior: más humano, más espiritual, más cristiano, más todo”.

Y es que, para ayudar a nuestros niños a encontrar su juguete favorito primero tenemos que encontrar el nuestro, el cual, tiene más que ver con SER que con hacer.

Con un aplauso ensordecedor Francesco Tonucci terminó su clase. Sin embargo, no se fue en volandas como los artistas. No. Él nos vio marchar, como los buenos maestros. Y así, los educadores salimos al mundo con los bolsillos llenos.

 

ENLACES DE INTERÉS:

https://akoeducacio.wordpress.com/

 

One comment

  1. Laura
    Reply

    Interesante!

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