La mediación educativa, cosa de niños
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La mediación educativa, cosa de niños

Todos sabemos que para que los pequeños se desarrollen correctamente tienen que jugar, experimentar y crear, vamos hacer cosas propias de los niños. Pero hacer del mundo un lugar mejor, bueno, eso es asunto de adultos.

Sin embargo, en la Convención de Derechos del Niño hay un principio que se opone a esto “los menores de edad tienen derecho a ser consultados sobre las situaciones que les afecten y a que sus opiniones sean tenidas en cuenta.” ¿Acaso la sociedad de la que forman parte no es cosa de ellos?

Es verdad, que desde Rousseau ya somos capaces de ver a los pequeños como seres independientes a los adultos pero, ¿les escuchamos? ¿Qué pasaría si fueran protagonistas del mundo que habitan?

Tal vez, habría un instituto que se llamaría, por ejemplo, San Vicente Ferrer. En su interior existiría una sala repleta de antigüedades donde se respirarían vientos nuevos. Alba y Salva ya han saltado al mundo adulto pero aún mantienen la naturaleza inquieta y renovadora de los infantes. La camiseta azul les delata, forman parte de la AME, Asociación de Mediación Educativa, y no tienen duda de que “si la mediación creciera, el mundo sería mejor”.

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Alba y Salva. Fotografía realizada por Eduardo Cano.

Antes de hacerse mayores fueron niños- mediadores “un profesor nuevo nos invitó a formar parte del grupo de mediación que iba a poner en marcha”, explica Salva y es que IES San Vicente Ferrer se conocía por los numerosos altercados que se daban en el interior de sus muros “hasta hace 5 años la policía venía dos o tres veces al mes”, recuerda Alba, “ tuve un problema en 3º de la ESO y el equipo de mediación me ayudó. Fue entonces cuando vi que realmente funcionaba y decidí formar parte de él”.
Durante seis años recibieron una formación basada en el desarrollo de la inteligencia emocional “ adquieres una serie de valores que te permiten entender al otro y su entorno” esto les confiere una nueva forma de ver la vida “ya no juzgas una situación sin ver todas las perspectivas”, señala Salva. Y es que si fuéramos capaces de entender que detrás de cada comportamiento hay una razón, evitaríamos una gran cantidad de conflictos.

No puedo evitar que mi mente vuele a París, Siria, Palestina…
¿Será posible erradicar la confrontación? Alba me lee y contesta “el conflicto es inherente al ser humano, no es ni bueno ni malo, es un malentendido”. La forma cómo lo soluciones determinará si es o no constructivo la pelea es la peor forma de resolver un conflicto”, subraya Salva. Gracias a la mediación entiendes que la comunicación es fundamental para llegar a un punto de encuentro y para ello “ambas partes deben querer resolver el problema”.

La clave del éxito está en no hacer una mediación en caliente “en primer lugar nos paramos, respiramos y hablamos. La mejor manera de liberar tensiones es ofrecer un vaso de agua o contar un chiste malo”, explica Alba.

Ahora es capaz de ver lo que antes la falta de comunicación le negaba, por eso, cuando Alba tiene un desencuentro con alguien puede ir más allá. “Es posible que piense que tengo razón pero lo que yo quiero saber es el porqué de su comportamiento”.

El diálogo y la reflexión forjan la personalidad de estos niños-mediadores. El porqué del hecho se convierte en la vara de medir un conflicto y con cada respuesta que encuentran construyen una sociedad mejor. Ya que si de algo sirve la mediación es que “ayuda a los niñ@s a sentir y vivir que pueden con todo” y la verdad, es que pueden.

Adultos mediadores

En silencio y a la espera Carlos y Esther acompañan. Saben que la mediación es cosa de niños y que ellos, sólo deben guiarlos.
“El optimista ve el vaso medio lleno, el negativo medio vacío y el mediador tiene que saber porqué se ha bebido el agua que falta”, afirma Carlos. Es la única manera de entender al otro, de saber qué le ocurre, porque la mediación no es otra cosa que “la resolución de conflictos desde el corazón”.

La formación que reciben los adolescentes va más allá de una educación emocional o en valores. Se busca que ésta sea integral, lo que incluye el aprender a convivir “clave de la educación”, añade Esther. Para vivir en sociedad “tenemos que saber resolver conflictos y la mediación es la herramienta que nos ayuda a ello”.

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Carlos y Esther. Fotografías realizadas por Eduardo Cano

A pesar de la importancia que tiene a nivel social y formativo “cuando bajan los conflictos, el nivel académico aumenta”, explica Carlos, no existe una cultura de mediación en el sistema educativo. Ésta debería extenderse a todo el currículo y no sólo ser un contenido transversal.

El desconocimiento es su peor enemigo, ya que, algunos docentes ven en esta iniciativa un ataque a su forma de trabajar. Ante esto, la respuesta de Carlos es clara “el ser mediador implica comprender las acciones de la otra persona sin juzgarla. La mayor parte de estas personas son el resultado de una educación restrictiva donde la inteligencia intra e interpersonal no tenía cabida”. Su estrategia no es otra que centrarse en lo que pueden aportar y al sentirse valorados “la situación cambia completamente”.

Debe ser una buen método, ya que la mediación ha crecido con fuerza en los últimos tiempos. Aunque tiene presencia en Valencia desde hace más de 15 años, la AME la ha hecho evolucionar. Bajo sus siglas ha creado una comunidad que pretende proporcionar formación complementaria a los equipos de mediación de los diferentes centros, bien para crear nuevos grupos o bien dinamizar los existentes.

Además, actúa como plataforma para todos aquellos niños- mediadores, que una vez terminada la secundaria, quieran seguir formando parte de la mediación “tienes la oportunidad de seguir ayudando a los demás vayas donde vayas”, afirma Esther.

Pasos como estos e iniciativas como las desarrolladas en Euskadi han posicionado a España por encima de Alemana y Francia en materia de mediación “la red Guernika es una de las mejores del mundo”, subraya Carlos.

Al salir del IES San Vicente Ferrer entiendo que el menor es un puente entre lo que fuimos y lo que podemos ser. Y en ese papel nos enseñan a convivir, convivir desde el corazón, ya sabéis, esa cosa de niños que hacer que ser adulto valga la pena.

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ACERCA DE ALBA Y SALVA

Mediadores en la AME.

ACERCA DE CARLOS Y ESTHER

Vicepresidente de la AME y profesor en la facultad de magisterio y en el IES San Vicente Ferrer: Carlos Caurín

Educadora en la AME y docente de inglés: Esther Alabau

MÁS INFORMACIÓN

https://www.mediacioname.org/

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