Cuando el marketing suena, la escuela despierta
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Cuando el marketing suena, la escuela despierta

Valencia es una ciudad que sí que duerme pero habla hasta en sueños. Fachadas, puentes, rotondas y viandantes llenan sus calles de mensajes y es que en la sociedad en la que vivimos todos tenemos algo que decir. Supongo que por eso de que, si no se te ve o se te oye, no existes.

Sin embargo, de todas las voces que oigo a diario la que más deseo escuchar es la de la escuela. Y ésta permanece en silencio víctima de un profundo letargo. Al fondo una campana suena y como si de un despertador se tratara, el Colegio Salesianos San Antonio Abad cobra vida.

Maxi Silvestre, desde su pasión por la comunicación, hizo despertar a la institución en la que trabaja como maestro de cuarto de primaria. “Estudié Magisterio pero siempre he sentido una fuerte atracción por el mundo de la comunicación”. Un master en marketing le dotó de las herramientas suficientes para convertirse en la garganta de Salesianos y desde entonces compagina su tarea de docente con la de responsable de comunicación y marketing de la institución.

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Foto realizada por Eduardo Cano

Desde las alturas Maxi me saluda y no puedo evitar preguntarme cómo se verá el mundo desde allí arriba. Intuyo que aunque está cerca de las nubes no se despega del suelo.

Como buen anfitrión me presenta el colegio. No hay puerta que permanezca cerrada a nuestro paso ni niñ@ que no corra feliz a estrellarse contra sus piernas. “La comunidad educativa está en un momento en el que quiere levantarse y demostrar que es capaz de hacer las cosas de otra forma.” Los docentes y las escuelas desean probar que la educación en España es buena “ y eso pasa sí o sí por comunicar lo que haces al exterior y la clave de esto es el marketing educativo”.

Se trata de una disciplina que proviene del ámbito empresarial pero que al fundirse con el mundo educativo adquiere un nuevo enfoque. “El consultor hace un análisis de todos los aspectos del centro, lo que favorece una profunda reflexión sobre la misión, los valores y objetivos de la escuela”. Esta información ayuda a la institución a detectar los aspectos a mejorar y esto revierte de manera positiva en la calidad de la educación que se imparte.

Entiendo la definición pero arrugo el morro. ¿No se corre el riesgo de convertir en servicio un derecho? Maxi explica que el marketing educativo quiere que la educación sea el principio más cuidado. Para ello, “estudia lo que socialmente funciona y lo casa con la pedagogía”. El resultado es que las prácticas educativas y comunicativas del centro son más efectivas y “se genera una corriente que exige a las instituciones educativas una mejora en los planes de formación tanto para el alumnado como para los docentes”.

Sus palabras me traen al recuerdo el caso los grafitis en la fachada de Salesianos que animan al barrio a reflexionar o la propuesta de los Jesuitas de eliminar asignaturas, exámenes y horarios.

Rebusca en su bolsillo y saca una madeja de llaves. La más brillante abre la puerta del aula. Me invita a sentarme en un pupitre y elijo el que está más cerca de la mesa del profesor. Para mi sorpresa se sienta frente a mi. Centra toda su atención en mis preguntas y me hace sentir la protagonista de la clase “para que el marketing educativo cumpla su función tiene que tener en cuenta a la persona y al personal”.

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Foto realizada por Eduardo Cano

Al fin y al cabo, los colegios trabajan con el material más sensible de todos; los niños y su futuro. La función del marketing educativo es que la escuela ofrezca un servicio excelente y para que éste se de es necesario satisfacer las necesidades de los alumnos y las familias. La única manera de conseguirlo es “con un trato personalizado”.

Para ello, el marketing educativo forma a los trabajadores con el fin de que “sean abanderados de los valores del centro” y sepan desarrollar las funciones de su cargo como “liderar, gestionar equipos o el contacto con las familias”.

La competencia en el mundo de la universidad propició el caldo de cultivo adecuado para el nacimiento de esta disciplina. Pronto se extendió a otros niveles educativos hasta aterrizar en los colegios. Los privados y concertados son los que más utilizan el marketing educativo o incluso cuentan con departamentos internos de comunicación. En esta situación, sin duda, los centros públicos se ven ante una clara desventaja.

“Hace 10 años no existía el marketing educativo y la percepción social de las escuelas privadas era la que era y la de la pública era la que era.” “La causa de estas desigualdades no está en la comunicación”. De hecho para Maxi el marketing “pone de manifiesto la realidad educativa” a la par de “exigir a cada centro lo mejor que puede ser” ingredientes fundamentales para mejorar la educación en España.

Debo estar soñando porque Maxi ha pasado de ser un maestro-guía a convertirse en un comunicador. Esa dualidad explica el rasgo que lo definió durante su formación en comunicación “por diferente interesante”. Y es que la mayor parte de personas que aterrizan en el mundo del marketing educativo proceden del sector empresarial. “ En el master era el único que provenía del campo de la educación”.

Sin embargo, para que esta disciplina y sus profesionales sean capaces de ofrecer un trabajo excelente es fundamental “formarse tanto en educación como en comunicación y marketing”. Además “no debes olvidar que trabajas con personas, en concreto con niñ@s”, por lo que debes ser consciente de que todo lo que hagas va a influir en la consolidación de su identidad y su escala de valores.

Al despedirnos vuelvo al suelo llena de sueños por cumplir. Un reto apasionante el de despertar a la escuela y que se haga oír. Suerte que contamos con profesionales como Maxi Silvestre, que unen en su persona el cielo y la tierra.

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