¿Quién no tiene ombligo?

Con las redes sociales el aprendizaje es ilimitado

Ese pequeño hueco en nuestro abdomen revela muchas cosas de nosotros, una de ellas, es que estamos unidos al otro y ese lazo ha creado una malla invisible que nos condiciona y define. Me refiero a las redes sociales, esos entes que, en la actualidad, están en la boca de todos pero que no son un producto de la modernidad, sino un rasgo sociológico, un carné de identidad, donde se detalla la evolución del ser humano, un mapa que contiene la respuesta a una pregunta milenaria, ¿quiénes somos?

Los académicos Nicholas A. Christakis y James H. Fowler, han profundizado en este campo y en su búsqueda, aunque aún no han podido contestar a esta cuestión ancestral, sí que han hallado una clave importante “para saber quiénes somos, debemos comprender cómo estamos conectados”.

Uno de los aspectos que destacan es, que esa conexión es tan grande e importante que no termina con las personas que conocemos, sino que va más allá y se extiende a los amigos de los amigos de nuestros amigos. Así, “cómo nos sentimos, lo que sabemos, con quién nos casaremos, si enfermaremos o no, cuánto dinero ganaremos son cosas que dependen de los nexos que nos vinculan los unos a los otros”.

Tras un análisis exhaustivo, donde se explica por qué formamos parte de esas redes sociales, cómo se forman y cómo funcionan, los autores concluyen que esta interconexión permite que el hombre pueda trascender y superar sus limitaciones, ya que “no es sólo una parte natural de nuestra vida, sino también una fuerza positiva” un poder que nos viene de la unión con el otro y que nos permite hacer cosas que serían imposibles realizarlas por uno mismo.

Aprender de, en, con la red

Estas redes sociales han dado origen a lo que se conoce como inteligencia colectiva, es decir, un enorme almacén, donde las experiencias se acumulan y se insertan genéticamente al nuevo individuo. Por esta razón, por ejemplo, el ser humano al nacer activa una parte del cerebro que le permitirá poder desarrollar correctamente el lenguaje.
Esa inteligencia colectiva nos ayuda a explorar y ampliar nuestro potencial. Así pues, los educadores debemos utilizar las redes sociales como herramientas que nos ayuden en el proceso de enseñanza- aprendizaje. Estas favorecen:

– El desarrollo de actitudes que promueven la cooperación

– La adquisición de habilidades que impulsan el aprendizaje a lo largo de la vida

– La interiorización de competencias para que la persona se desenvuelva de una manera efectiva en la Sociedad del Conocimiento.

El profesor Juan José Haro ha creado un mapa conceptual que nos permite comprender los beneficios que las redes sociales ofrecen para la construcción de conocimiento.

 

 

Calidad educativa y educación 2.0

 

Si quieres seguir profundizando sobre el poder e influencia de las redes sociales te dejo un programa de Redes dedicado a este tema.

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